El Grupo de Investigación Singular Literatura, Arte y Representación en la larga Edad Media LAIREM (2009 SGR 258) es un equipo integrado per investigadors procedentes del ámbito de la Historia del Arte (Eduardo Carrero y Daniel Rico), la Musicología(Maricarmen Gómez Muntané), la Historia Medieval (Almudena Blasco), la Romanística (Costanzo Di Girolamo y Chiara Cappuccio), la Filología Catalana (Anton Espadaler, Lenke Kovács, Francesc Massip y Donatella Siviero), Galaico-portuguesa (Camilo Fernández), Vasca (Patrizio Urkizu) y Española (Rebeca Sanmartín) y la Historia del Espectáculo (Sandra Pietrini y Oscar A. García), todos dedicados preferentmente al estudio de la época medieval en las culturas mediterráneas (ítalo-ibéricas) y sus derivaciones en Latinoamérica.

El objetivo es investigar las relaciones entre los textos literarios, la iconografía que a menudos los ilumina en los manuscritos, las expectativas de representación que la tradición interpretativa y consuetudinaria han llegar hasta nuestros días, la música que solía acompañar la difusión de estos textos y el espacio en donde se producía su representación pública.

Se ha demostrado que abordar el estudio de la Edad Media desde la compartimentación tradicional es menos factible que hacerlo desde una óptica transversal. El planteamiento interdisciplinar que proponemos ha de permitirnos vislumbrar las dimensiones del fenómeno artístico (literario, plástico, arquitectónico, musical y espectaculat), que de otra manera quedarían ocultas o infravaloradas, con el objetivo de aquello que Umberto Eco llama «una comprensión recta y simpatética de la inclinación medieval al suprasentido y a la significación indirecta» (Art i bellesa en l’estètica medieval, Barcelona, Edicions Destino 1990: 195).

Por un lado tenemos el texto literario que, en época medieval, a menudo es polivalente (Paul Zumthor, La letra y la voz. Sobre “literatura” medieval 1987: 267-321) dejando un gran margen de libertad a adaptadores y ejecutantes, de manera que podía ser leído, declamado y recitado de forma dialogada e incluso interpretado o representado escénicamente; un poco según la ocasión, las condiciones puntuales (festivas, litúrgicas, conmemorativas, etc) y las disponibilidades técnicas, materiales y humanas del momento y el lugar. Nuestro grupo de investigación considera, por tanto, los textos medievales en su naturaleza fundamental performativa, es decir: que la difusión o “publicación” de la materia literaria comportaba a menudo una “puesta en escena” frente a un auditorio que en muchas ocasiones no tenía ningún otro medio de acceder a los contenidos de estos textos. En una sociedad basada en la oralidad como la de la Edad Media, e incluso la post-medieval, al menos hasta la revolución industrial, la transmisión de contenidos se realiza principalmente de viva voz, reservando la lectura silenciosa a una elite. Todo ello comporta una dimensión pública en la recepción de aquellos contenidos, necesariamente impregnada de elementos escénicos que a menudo afectan a la misma composición del texto.

Respecto a la imagen plástica, recordamos que, más que cualquier otro tipo de sociedad, “las sociedades medievales fueron civilizaciones visuales.” (Jean Duvignaud Sociología del Teatro. Ensayo sobre las sombras colectivas1965: 103). El arte medieval, propenso a recorrer la ambigüedad figurativa con intención semántica, formula un pensamiento figurativo y universalista de corte cristiano, que no podemos llegar a entender en toda su dimensión sin la proficua relación con los textos literarios a los que a menudo acompañaba la imagen.

Con respecto al espacio arquitectónico donde se desarrolla la actividad artística, litúrgica, musical y rítmica, se pretende reconstruir un escenario, el de la liturgia cristiana entendida en su marco arquitectónico, con su tramoya y atrezzo, a través de su construcción tectónica, su circulación ceremonial y la integración del templo en su medio urbano a lo largo de los ritos estacionales.

En la Edad Media, el esplendor plástico y el embrujo auditivo de la música eran las mejores armas para llegar a la gente. El soporte melódico del que se servían la mayoría de los textos épicos, líricos y dramáticos será, por tanto, el otro pilar fundamental en la investigación del grupo.

Una investigación, por tanto, interdisciplinaria, que ha de poner en juego metodologías provenientes de la historia del arte (desde la arquitectura a la música, pasando por la plástica y las técnicas denominadas “decorativas”), la historia y la teoría literaria, la historia del pensamiento y las mentalidades, la antropología cultural, la teoría y la práctica teatrales…y siempre intentando formular nuevas cuestiones con el fin de extraer nuevos resultados, porque como decíaGiovanni Levi, “la historia es la ciencia de las preguntas generales y de las respuestas particulares”.

Se trata de evitar la proyección de las modernas categorías culturales sobre los fenómenos artísticos medievales. Sólo con una mirada poliédrica podemos asegurarnos el respeto por la lógica interna de estas manifestaciones, en la línea apuntada por Eco cuando afirma que «Cuando alguien intenta hacer una historia de la estética medieval es para tratar de explicar como pensaban los medievales, no como pensamos nosotros o como tendrían que pensar».

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